Como Trabajadora Social, egresada de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, mi vocación no era solamente acompañar personas, sino estar presente en los momentos donde la vida cambia para siempre.
Mi camino profesional comenzó trabajando junto a personas en situación de vulnerabilidad, escuchando historias marcadas por el dolor, la incertidumbre y la necesidad de esperanza siendo parte de uno de los procesos humanos y médicos más sensibles del país: el desarrollo de lo que hoy representa la Ley de Trasplantes de Órganos y Tejidos en Ecuador. Ese camino me llevó a convertirme en Coordinadora de Trasplantes en uno de los hospitales más importantes del Ecuador, viví de cerca experiencias que transformaron profundamente mi manera de entender la vida, el duelo y el ser humano.
Acompañé familias en medio de pérdidas irreparables, conversaciones difíciles y decisiones que nacían entre el dolor y la esperanza.

Allí comprendí que, incluso en los momentos más oscuros, puede existir una oportunidad para dar vida a otros. Fue en esos espacios donde aprendí a mirar más allá de los síntomas y a comprender el impacto emocional, psicológico y espiritual que viven las personas y sus familias cuando enfrentan situaciones límite. Esa experiencia no solo fortaleció mi formación profesional; también marcó profundamente mi propósito de vida y la forma humana, empática y cercana con la que hoy acompaño a cada persona en sus procesos terapéuticos. 
Ver de cerca el dolor en los quirófanos, las familias enfrentando pérdidas irreparables y la lucha entre la desesperanza y la posibilidad de una nueva oportunidad, me hizo comprender algo que transformó mi manera de ver al ser humano: Muchas personas esperan demasiado tiempo para cambiar aquello que les está destruyendo por dentro. Fue allí donde nació en mí el concepto de “Urgencia de Vida”: la necesidad de actuar a tiempo, sanar heridas emocionales y tomar decisiones que permitan transformar la vida antes de que el dolor se convierta en una carga permanente.

Entendí que no basta con sobrevivir emocionalmente, con esa convicción, decidí profundizar mi formación en Terapia Sistémica Familiar, inspirada en escuelas y modelos sistémicos desarrollados en Argentina, referentes en Latinoamérica por su enfoque integrador, humano y relacional.
La Escuela Sistémica comprende que una persona no puede entenderse aislada de su historia, sus vínculos y su entorno familiar; Argentina, reconocida por la formación en psicoterapia sistémica, promueve una visión terapéutica enfocada en comprender, sentir y actuar de manera sistémica, integrando rigurosidad científica y profundidad humana.
Esta formación fortaleció mi manera de acompañar a las personas, permitiéndome comprender no solo el síntoma o el conflicto, sino también las dinámicas emocionales, familiares y relacionales que muchas veces sostienen el sufrimiento.
Desde entonces, mi misión ha sido ayudar a las personas a levantar su vida emocional, fortalecer su interior y descubrir que siempre existe una oportunidad para volver a empezar.

También he asumido roles de liderazgo en proyectos sociales y humanitarios, entendiendo que transformar vidas no solo ocurre en el espacio terapéutico individual, sino también en la capacidad de generar impacto colectivo, con soluciones reales para quienes más lo necesitan.
Me desempeñé como Directora Ejecutiva de Proyectos Sociales, coordinando iniciativas enfocadas en salud, bienestar y ayuda comunitaria en distintas ciudades del Ecuador. Desde allí lideré campañas de apoyo social, entrega de víveres, brigadas médicas y distribución de kits solidarios para familias en situación vulnerable, trabajando de cerca con comunidades que enfrentaban carencias económicas, emocionales, sociales pero sobre todo dejando huella y semilla en lo espiritual, porque Dios tiene el control de nuestras vidas.
Coordinando Responsabilidad Social acompañé a pacientes y familias en situaciones críticas de salud, con programas de ayuda y articulando recursos para brindar apoyo humano en momentos de alta vulnerabilidad.

Uno de los momentos más desafiantes y transformadores de mi vida profesional ocurrió durante la pandemia.
En medio de la incertidumbre y el temor colectivo, participé activamente liderando campañas de vacunación junto a SOLCA, viviendo de cerca la fragilidad humana, el miedo, la pérdida y la necesidad urgente de esperanza y organización social.
Estas experiencias me permitieron desarrollar una visión mucho más amplia del ser humano y de las necesidades emocionales y sociales que muchas veces permanecen invisibles. Comprendí que detrás de cada crisis existe una historia, una familia y una persona intentando sostenerse emocionalmente en medio de sus circunstancias.
Mi formación profesional, unida a la experiencia ejecutiva y social, me enseñó no solo a escuchar y acompañar, sino también a gestionar soluciones, movilizar recursos y construir estrategias que generen cambios reales tanto a nivel individual como colectivo.

Hoy comprendo que muchas personas viven cargando heridas emocionales, conflictos de pareja, inseguridades o situaciones que poco a poco afectan su vida, sus relaciones y su bienestar. A lo largo de mi vida he acompañado de cerca el dolor humano desde distintos escenarios: familias en procesos de duelo, pacientes en situaciones críticas, proyectos sociales y momentos de gran vulnerabilidad, esas experiencias marcaron profundamente mi propósito de vida y dieron origen a una visión basada en la “Urgencia de Vida”: la necesidad de actuar a tiempo para sanar, transformar y volver a empezar.
Hoy, como psicóloga, trabajadora social y terapeuta sistémica familiar, acompaño a personas, parejas y familias desde una mirada humana, cercana y práctica, ayudándolas a reconocer sus fortalezas, cambiar su perspectiva y construir una vida con mayor estabilidad emocional y propósito.
Creo profundamente que sanar el corazón puede transformar una vida entera; y, que a veces, una conversación puede ser el comienzo de un nuevo camino. estoy aquí conversa conmigo, conversa con Ximena.

Estoy contigo

Testimonios

Paciente Renal

María Alejandra

“El acompañamiento que recibí fortaleció mi autoestima, cambié mis pensamientos, y sané mis heridas”

Matrimonio

Juan P. y Sofía

“Tuvimos un espacio seguro para expresar lo que sentimos, dialogamos y luego de algunas terapias logramos una reconexión emocional.”

Mujer Maltratada

Carla Sánchez

” Dios es importante en mi vida y no entedí por que me pasaban esas cosas, con la Licen salí adelante”

Jóven con ideas suicidas

Jordan José

“Identifiqué fortalezas y oportunidades que solo me decían pero no las sentía, ahora puedo proyectar mi vida de otra manera”

" Vivir en Urgencia de Vida es decidir sanar hoy "

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